Cuando llega el diagnóstico de autismo: entender a tu hijo, saber qué esperar y cómo empezar


Recibir el diagnóstico de autismo para un hijo es un momento que puede generar dudas, angustia y confusión. Muchas familias salen de la consulta sin entender qué significa realmente este trastorno del neurodesarrollo, qué implica en la vida cotidiana y por dónde empezar. Este artículo busca ofrecer una explicación clara, completa y basada en evidencia, para ayudarte a comprender a tu hijo desde el primer momento.

1. ¿Qué es el autismo?

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un trastorno del neurodesarrollo, no una enfermedad, no se cura y no es consecuencia de la crianza, es una condición, esto significa que el cerebro procesa de manera diferente a la acostumbrada. Afecta principalmente:

  1. Comunicación

  2. Interacción social

  3. Patrones de conducta y pensamiento restrictivos o repetitivos

A esto se suma un perfil sensorial atípico, muy frecuente, que influye en el comportamiento y la regulación emocional.

El autismo es diverso: no hay dos niños iguales. Por eso se usa el símbolo del infinito de colores, que representa la gran variabilidad dentro del espectro.

El TEA también puede coexistir con otros diagnósticos (“ruido diagnóstico”), como:

Por eso es importante una evaluación completa y especializada.

2. Comunicación: lo que pueden presentar los niños con autismo

Aquí puede haber mucha variabilidad, pero todos presentan algún tipo de diferencia comunicativa. Esta área incluye:

● Retrasos en la aparición del habla

  • Niños que empiezan a hablar tarde.

  • Niños que no desarrollan lenguaje verbal.

  • Niños que presentan una regresión en el habla.

● Dificultades en el lenguaje funcional

  • Pueden decir palabras o repetir frases, pero no utilizarlas para comunicar.

  • Ecolalia: repetir frases o palabras sin intención comunicativa o como mecanismo de regulación.

● Hiperhabla o hablar demasiado

  • Hablan mucho pero solo de un tema que les interesa.

  • No ajustan la conversación al oyente.

● Problemas en la prosodia (entonación, ritmo, pausas)

  • Hablan “plano”, “monótono”, acelerado o con ritmo extraño.

  • Esto afecta la comprensión que otros tienen de su mensaje.

● Lenguaje pragmático: la gran dificultad

  • Literalidad: entender todo al pie de la letra.

  • No comprender bromas, dobles sentidos, ironías o chistes.

  • Dificultad para leer las intenciones de los demás.

● SAAC (Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación)

Algunos niños necesitan apoyos como:

Estos no impiden el habla; la facilitan y permiten que el niño comunique desde temprano.

3. Interacción social: dificultades frecuentes 

  • Les cuesta iniciar interacciones.

  • No saben cómo mantener una conversación.

  • Tienden a hablar de lo que ellos quieren, sin tener en cuenta al otro.

  • Pueden no compartir intereses o emociones de manera natural.

  • Son literales con normas y pueden parecer “mandones” o rígidos.

  • Otros niños pueden malinterpretarlos, burlarse o no incluirlos.

Estrategias para ayudar:

  • Modelar cómo saludar, iniciar una conversación, pedir un turno o despedirse.

  • Practicar estas habilidades en entornos reales: parque, reuniones familiares, juegos con primos.

  • Juegos cooperativos guiados con reglas claras.

  • Enseñar emociones de forma visual y concreta.

4. Conductas repetitivas, pensamiento rígido e inflexibilidad

Este es uno de los núcleos del Autismo. Incluye:

  • Necesidad de rutinas estables.

  • Resistencia intensísima a los cambios.

  • Intereses restringidos.

  • Manierismos o estereotipias (aleteo, balanceo, girar objetos).

  • Dificultad en el juego simbólico: no juegan “como si”, no interpretan roles.

Estrategias:

  • Anticipar todos los cambios con:

    • imágenes

    • pictogramas

    • agendas visuales

    • explicaciones simples

  • Introducir variaciones pequeñas en las rutinas, dentro de un marco seguro.

  • Jugar al “como si” modelando tú primero: cocinar de mentira, cuidar muñecos, conducir coches imaginarios.

5. Perfil sensorial y regulación emocional

Muchos niños con autismo tienen hipersensibilidad o hiposensibilidad a:

  • sonidos

  • luces

  • tacto

  • movimiento

  • olores

  • sabores

Esto puede desencadenar:

Estrategias de regulación:

  • Conocer los desencadenantes sensoriales.

  • Crear un rincón de calma en casa.

  • Ofrecer juguetes sensoriales o apoyos (manta pesada, mordedores).

  • Utilizar anticipación visual.

  • Trabajar técnicas de respiración o movimientos rítmicos.

6. Niveles de apoyo: qué significan y quién los determina

Los niveles de apoyo NO son un indicador de inteligencia ni de valor personal.
Describen cuánta ayuda necesita la persona en su vida diaria:

✔ Nivel 1: Requiere apoyo

  • Puede comunicarse con cierta funcionalidad.

  • Necesita ayuda en cambios, habilidades sociales y organización.

✔ Nivel 2: Requiere apoyo sustancial

  • Dificultades importantes en comunicación y socialización.

  • Necesita supervisión, estructura y acompañamiento diario.

✔ Nivel 3: Requiere apoyo muy sustancial

  • Comunicación muy limitada o inexistente.

  • Grandes dificultades para comprender el entorno.

  • Necesita apoyo constante.

¿Quién evalúa el nivel de apoyo?

Los niveles pueden cambiar con la intervención adecuada.

7. ¿Qué deben hacer los padres tras el diagnóstico?

1. Buscar profesionales especializados

2. Iniciar intervención lo antes posible

El cerebro en desarrollo responde mejor a intervenciones tempranas y consistentes.

3. Aprender sobre el perfil sensorial, comunicativo y social de tu hijo

La observación diaria es la herramienta más poderosa.

4. Crear rutinas predecibles

Y anticipar con imágenes todos los cambios.

5. Facilitar la socialización

  • practicar turnos

  • hacer juegos guiados

  • trabajar habilidades conversacionales

  • enseñar normas sociales explícitamente

6. Acompañar la comunicación

Usar SAAC si es necesario, reforzar cualquier intento de comunicación, mostrar lenguaje funcional, evitar frases largas o abstractas.

8. Vigilancia diagnóstica y seguimiento

Aunque ya exista un diagnóstico de Autismo, también es importante evaluar:

  • TDAH

  • aprendizaje

  • ansiedad

  • habilidades cognitivas

  • lenguaje

  • perfil sensorial

  • estado emocional

  • conducta adaptativa

  • posibles altas capacidades

Esto permite ajustar los apoyos y evitar etiquetar todo como “parte del autismo”.

9. Un mensaje final para las familias

El diagnóstico no define a tu hijo; es una herramienta para entenderlo y apoyarlo mejor. El autismo es un espectro amplio, diverso y lleno de matices. Con información clara, apoyo profesional y estrategias adecuadas, tu hijo puede avanzar, comunicarse, aprender, relacionarse y construir un camino propio.

Fiorella Canessa Ruiz

Logopedafiore

Tienda oficial: https://fiorelogopedia.com/

Comentarios