El enmascaramiento en el autismo: cuando el esfuerzo de encajar pasa factura

 El autismo no siempre se manifiesta igual en todas las personas. Muchas, sobre todo aquellas con apoyos leves, logran camuflar sus características sociales y comunicativas para encajar en un entorno que no siempre las comprende. Este proceso se conoce como enmascaramiento, y si bien puede facilitar la adaptación externa, suele tener un alto coste emocional y psicológico.

¿Qué es el enmascaramiento en el autismo?

El enmascaramiento es el esfuerzo consciente o inconsciente de ocultar conductas propias del autismo para parecer más “neurotípico”.

Algunos ejemplos:

  • Forzar contacto visual o sonrisas aunque resulten incómodos.

  • Reprimir movimientos repetitivos o intereses intensos.

  • Memorizar frases hechas para usar en conversaciones.

  • Reír en momentos sociales sin comprender el chiste o la ironía.

Con el tiempo, estas estrategias permiten “pasar desapercibidos”, pero también generan diagnósticos tardíos o inexistentes, lo que perpetúa la incomprensión y el sufrimiento.

Características que pueden pasar desapercibidas

Muchas de estas señales se confunden con rasgos de personalidad o manías. Reconocerlas a tiempo es clave:

Las particularidades sensoriales

Además de lo social y lo comunicativo, las personas con autismo suelen presentar procesamiento sensorial distinto:

  • Hipersensibilidad: olores fuertes insoportables, rechazo a ciertas texturas de comida, incomodidad con el contacto físico (abrazos, besos), sonidos que resultan dolorosos.

  • Hiposensibilidad: búsqueda de estímulos más intensos, como tocar mucho, moverse constantemente o buscar luces y sonidos repetitivos.

¿Por qué es importante comprender lo sensorial?

El impacto del procesamiento sensorial atraviesa todas las áreas:

  • En el aprendizaje, puede ser difícil concentrarse si hay ruidos, olores o luces que saturan.

  • En la alimentación, la textura o el olor de ciertos alimentos genera rechazo, no simple “capricho”.

  • En la socialización, pueden evitar abrazos o contacto físico, lo que se malinterpreta como frialdad o falta de cariño.

  • En la conducta, las crisis sensoriales (llanto, gritos, rechazo) no son berrinches, sino una manera de expresar malestar frente a un estímulo incontrolable.

Comprender esto ayuda a adaptar el entorno: permitir auriculares para bajar ruidos, evitar perfumes fuertes en el aula, dar opciones de saludo sin contacto físico, y respetar los límites personales.

Estas reacciones no son caprichos ni “manías”: su sistema nervioso procesa los estímulos de forma diferente. Lo que para otros es normal, para ellos puede ser abrumador o insuficiente.



Por eso es fundamental consultar con un terapeuta ocupacional especializado en integración sensorial, quien puede evaluar y orientar a la familia y a la escuela para adaptar el entorno y mejorar la calidad de vida.

Consecuencias de vivir enmascarando

Aunque el enmascaramiento facilite la integración aparente, las consecuencias son importantes:

¿Cómo reconocer estas señales en el aula?

En la escuela, algunas pistas que pueden ayudar son:

  • Estudiantes que hablan mucho sobre un mismo tema, con detalle excesivo.

  • Niños y niñas que defienden con fuerza lo que consideran justo, incluso frente a adultos.

  • Dificultad para adaptarse a cambios de horario o actividades.

  • Problemas para seguir bromas, ironías o normas sociales implícitas.

  • Necesidad de espacios tranquilos cuando la estimulación es excesiva.

¿Cómo ayudar desde la Logopedia?

El trabajo del lenguaje pragmático es esencial para apoyar a estas personas en su comunicación social:

  • Practicar turnos conversacionales y habilidades de escucha.

  • Enseñar a comprender chistes, sarcasmos, metáforas y dobles sentidos de forma visual y práctica.

  • Anticipar cambios en rutinas mediante apoyos visuales.

  • Fomentar la expresión de emociones y la capacidad de pedir aclaraciones cuando no entienden algo.

  • Reforzar sus valores positivos, como la defensa de la justicia y la igualdad, orientándolos hacia la comunicación respetuosa y efectiva.

Conclusión: del enmascaramiento a la autenticidad

Muchos niños y niñas con autismo de apoyos leves pasan inadvertidos porque logran camuflarse. Pero ese esfuerzo tiene un precio alto y, si no se comprende, conduce a soledad y sufrimiento.

Reconocer estas señales desde la infancia, adaptar los entornos y acompañar desde disciplinas como la logopedia y la terapia ocupacional permite que las personas con autismo vivan de manera más auténtica, segura y comprendida.

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Fiorella Canessa Ruiz

Logopedafiore

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