¿Qué es el enmascaramiento en el autismo?
El enmascaramiento es el esfuerzo consciente o inconsciente de ocultar conductas propias del autismo para parecer más “neurotípico”.
Algunos ejemplos:
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Forzar contacto visual o sonrisas aunque resulten incómodos.
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Reprimir movimientos repetitivos o intereses intensos.
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Memorizar frases hechas para usar en conversaciones.
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Reír en momentos sociales sin comprender el chiste o la ironía.
Con el tiempo, estas estrategias permiten “pasar desapercibidos”, pero también generan diagnósticos tardíos o inexistentes, lo que perpetúa la incomprensión y el sufrimiento.
Características que pueden pasar desapercibidas
Muchas de estas señales se confunden con rasgos de personalidad o manías. Reconocerlas a tiempo es clave:
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Sentido profundo de la justicia: son muy sensibles a las injusticias, defienden la igualdad y la honestidad, aunque esto les traiga conflictos.
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Verborrea en temas de interés: hablan con entusiasmo y de manera extensa sobre lo que les apasiona, sin notar si los demás comparten el interés.
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Inflexibilidad ante cambios: las modificaciones inesperadas en rutinas o reglas les generan frustración y resistencia.
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Lenguaje formal o literal: su manera de hablar puede ser rígida o demasiado adulta para la edad.
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Dificultad para comprender humor, dobles sentidos o sarcasmos, lo que lleva a que sean percibidos como “raros” o diferentes.
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Juego o socialización limitada: prefieren estar solos o les cuesta seguir las dinámicas del grupo.
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Hipersensibilidad emocional: se sienten profundamente afectados por la exclusión o la incomprensión.
Las particularidades sensoriales
Además de lo social y lo comunicativo, las personas con autismo suelen presentar procesamiento sensorial distinto:
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Hipersensibilidad: olores fuertes insoportables, rechazo a ciertas texturas de comida, incomodidad con el contacto físico (abrazos, besos), sonidos que resultan dolorosos.
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Hiposensibilidad: búsqueda de estímulos más intensos, como tocar mucho, moverse constantemente o buscar luces y sonidos repetitivos.
¿Por qué es importante comprender lo sensorial?
El impacto del procesamiento sensorial atraviesa todas las áreas:
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En el aprendizaje, puede ser difícil concentrarse si hay ruidos, olores o luces que saturan.
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En la alimentación, la textura o el olor de ciertos alimentos genera rechazo, no simple “capricho”.
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En la socialización, pueden evitar abrazos o contacto físico, lo que se malinterpreta como frialdad o falta de cariño.
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En la conducta, las crisis sensoriales (llanto, gritos, rechazo) no son berrinches, sino una manera de expresar malestar frente a un estímulo incontrolable.
Comprender esto ayuda a adaptar el entorno: permitir auriculares para bajar ruidos, evitar perfumes fuertes en el aula, dar opciones de saludo sin contacto físico, y respetar los límites personales.
Estas reacciones no son caprichos ni “manías”: su sistema nervioso procesa los estímulos de forma diferente. Lo que para otros es normal, para ellos puede ser abrumador o insuficiente.
Por eso es fundamental consultar con un terapeuta ocupacional especializado en integración sensorial, quien puede evaluar y orientar a la familia y a la escuela para adaptar el entorno y mejorar la calidad de vida.
Consecuencias de vivir enmascarando
Aunque el enmascaramiento facilite la integración aparente, las consecuencias son importantes:
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Diagnóstico tardío o inexistente, porque se confunden sus capacidades con “simple timidez” o “rarezas”.
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Exclusión y bullying escolar, al ser percibidos como diferentes.
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Agotamiento y ansiedad, debido al esfuerzo constante por adaptarse.
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Depresión y baja autoestima, por sentirse inadecuados o incomprendidos.
¿Cómo reconocer estas señales en el aula?
En la escuela, algunas pistas que pueden ayudar son:
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Estudiantes que hablan mucho sobre un mismo tema, con detalle excesivo.
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Niños y niñas que defienden con fuerza lo que consideran justo, incluso frente a adultos.
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Dificultad para adaptarse a cambios de horario o actividades.
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Problemas para seguir bromas, ironías o normas sociales implícitas.
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Necesidad de espacios tranquilos cuando la estimulación es excesiva.
¿Cómo ayudar desde la Logopedia?
El trabajo del lenguaje pragmático es esencial para apoyar a estas personas en su comunicación social:
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Practicar turnos conversacionales y habilidades de escucha.
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Enseñar a comprender chistes, sarcasmos, metáforas y dobles sentidos de forma visual y práctica.
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Anticipar cambios en rutinas mediante apoyos visuales.
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Fomentar la expresión de emociones y la capacidad de pedir aclaraciones cuando no entienden algo.
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Reforzar sus valores positivos, como la defensa de la justicia y la igualdad, orientándolos hacia la comunicación respetuosa y efectiva.
Conclusión: del enmascaramiento a la autenticidad
Muchos niños y niñas con autismo de apoyos leves pasan inadvertidos porque logran camuflarse. Pero ese esfuerzo tiene un precio alto y, si no se comprende, conduce a soledad y sufrimiento.
Reconocer estas señales desde la infancia, adaptar los entornos y acompañar desde disciplinas como la logopedia y la terapia ocupacional permite que las personas con autismo vivan de manera más auténtica, segura y comprendida.
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