El gran olvidado del lenguaje: por qué casi nadie trabaja la pragmática (y por qué debería ser prioridad)


Cuando se habla de lenguaje, casi todos piensan en vocabulario, pronunciación o gramática.

Pero muy pocos hablan del lenguaje pragmático, esa parte esencial que nos permite usar el lenguaje de forma funcional, social y coherente con cada contexto.

Y aquí está el problema: muchos niños con dificultades pragmáticas pasan desapercibidos, porque hablan “bien”, pero no se comunican bien.
Dicen palabras, pero no logran conectar. Expresan frases, pero no saben adaptarse a la situación. En la práctica, no entienden las reglas invisibles de la comunicación.

 ¿Qué es el lenguaje pragmático?

El lenguaje pragmático es la capacidad de usar el lenguaje de manera adecuada según la situación, el interlocutor y la intención comunicativa.
No se trata solo de hablar, sino de saber cuándo, cómo y para qué hacerlo.

 Áreas principales del lenguaje pragmático

  1. Uso del lenguaje (funciones comunicativas)
    Expresar deseos, pedir ayuda, protestar, opinar, iniciar o mantener una conversación.
    👉 Muchos niños con TEA o TDAH tienen dificultades para usar el lenguaje con intención comunicativa real.

  2. Comprensión del contexto
    Entender lo que el otro quiere decir aunque no lo diga literalmente.
    👉 Ejemplo: si alguien dice “qué calor”, puede estar pidiendo que abras la ventana.

  3. Normas sociales de la conversación
    Saber cuándo hablar, esperar el turno, mantener el tema, respetar la distancia física o reconocer las emociones del otro.

  4. Adaptación del lenguaje
    Cambiar el tono, el vocabulario o la estructura según con quién se habla.
    👉 No se habla igual con un amigo que con una maestra.

  5. Uso de inferencias y dobles sentidos
    Comprender ironías, bromas, refranes o significados implícitos.

 ¿Por qué se olvida tanto esta área?

Porque no “suena mal”.
El niño puede pronunciar bien y tener un buen vocabulario, pero aún así no saber cómo relacionarse, mantener una conversación o captar el sentido de las situaciones sociales.

Y ahí está el problema: los adultos creen que “ya habla bien”, y no ven lo que hay debajo.
Pero la pragmática es lo que da sentido, propósito y conexión a todo lo demás.

La importancia de trabajarlo desde pequeños

El lenguaje pragmático es la base de las habilidades sociales, la empatía, la comprensión lectora y la autorregulación emocional.
Cuando se entrena a tiempo:

  • Mejora la convivencia escolar.

  • Disminuyen los conflictos sociales.

  • Se favorece la inclusión.

  • Y se prepara al niño para comunicarse con seguridad en el mundo real.

La pragmática: un área que también se trabaja en logopedia

El lenguaje pragmático se trabaja en logopedia, aunque muchas veces no se reconozca o se confunda con aspectos conductuales o emocionales.
Sí, otros profesionales pueden abordar algunas de estas dificultades —como psicólogos, terapeutas ocupacionales o maestros de apoyo—, pero en logopedia trabajamos directamente la comunicación funcional, la intención comunicativa, la comprensión del contexto y el uso social del lenguaje.
Es un área muy desconocida, incluso entre colegas, y sin embargo, fundamental para lograr que la comunicación sea real, útil y significativa en el día a día.

En resumen

Trabajar el lenguaje pragmático no es un lujo ni una “fase avanzada”: es una necesidad básica.
Porque comunicarse no es solo hablar: es conectar, entender y hacerse entender.

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– Turnos de conversación
Emociones y empatía
Intenciones comunicativas
– Comprensión de dobles sentidos
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No basta con que un niño hable. Tiene que saber por qué y para qué habla.

 

Fiorella Canessa Ruiz

Logopedafiore

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